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jueves, 28 de enero de 2021

La servucción en la prestación de bienes y servicios culturales. Carlos Lara G.

La Servucción es necesaria como estrategia de gestión cultural. Particularmente en momentos de crisis como el que estamos viviendo, pero más aún en un país donde el gobierno se desentiende de la cultura, descalifica a la sociedad civil organizada, desaparece mecanismos financieros de participación público privada y apuesta por un solucionismo populista que no ha podido estar a la altura de las circunstancias. Un gobierno donde fallar es cuestión de método. En días pasados circuló una nota en el diario Reforma sobre la renta (otra vez), de la Biblioteca Vasconcelos para la realización de escenas de una narco serie sobre la corrupción en México. El señalamiento es por la violación al Reglamento General de Servicios Bibliotecarios, que establece que estos recintos no pueden ser usados para otros fines que no sean los propios del espacio cultural. Como sabemos, en 2007 este mismo recinto fue escenario también de una pasarela para un catálogo del Palacio de Hierro. 

Bajo mi particular punto de vista, no podemos ver la renta de un espacio cultural solo desde la antropología o la sociología, sino también desde la administración pública, pues la cultura además de ser un fenómeno y un derecho, es también un servicio público. Esto nos permitiría separar el valor simbólico del inmueble para analizar las posibles oportunidades que nos podría dejar este caso. Haré un apretado ejercicio de reflexión. Si bien esta biblioteca es un recinto cultural que promueve el libro y la lectura, dicha función no debiera frenar la diversificación de sus bienes y servicios, la posibilidad de generar recursos financieros adicionales y sobre todo la posibilidad de retenerlos. Así recuperaría una parte de los recursos que le ha quitado el gobierno en el presupuesto. Es decir, si el gobierno no es capaz de dar un presupuesto digno, por lo menos debería generar condiciones para compensar la situación. Al ser una disposición reglamentaria, es decir, que está en el tramo competencial del Poder Ejecutivo, tiene fácil solución a través de un decreto presidencial, de esos que tanto gustan al mandatario. La Secretaría de Cultura debería impulsar dicho decreto para generar y retener el recurso autogenerado en estos recintos. Pensemos en lo que hubiera hecho la Biblioteca Vasconcelos con estos 311 mil 110 pesos que han ido a parar a la Tesofe. 

Es verdad que el Reglamento General de Servicios Bibliotecarios establece que las instalaciones, mobiliario, equipo y acervo de las bibliotecas, serán de uso exclusivo de las mismas, y que ninguna persona o institución ajena a ellas puede disponer o hacer uso de estos para actividades ajenas a su naturaleza. Sin embargo, también es verdad que la Ley General de Bibliotecas, en su artículo noveno, establece que el Consejo de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, formulará a solicitud expresa, recomendaciones para lograr una mayor participación de los sectores social y privado, comunidades y personas interesadas en el desarrollo de la Red. Con criterios como este, Secretaría de Cultura podría impulsar el mencionado decreto que permita el aprovechamiento de estos espacios culturales. Es una pena ver al director de la Vasconcelos hablar del heroísmo solidario de sus bibliotutores, personas que ofrecen sus servicios por solidaridad y con sus propios recursos, puesto que lo único que muestra es un menosmalismo reprochable (menos mal que no cobran). Envía un mensaje negativo a la administración central: podemos vivir del presupuesto y del salario emocional. 

Tony Puig es un destacado analista catalán que ha escrito, entre otras, una obra intitulada Ciudades con marca, en la que contrapuntea el marketing de servicios con las burocracias casposas. Expone el concepto de Servucción, entendido como la síntesis entre servicio y producción, con un énfasis especial en la idea de que un servicio está siempre en proceso de producción. Esto es, todo servicio concluye su producción en la personalización, en el momento del uso. La idea central de este concepto es que en la prestación de servicios siempre se está en acción: “La repetición monótona no es posible”. Es así que la calidad del servicio público puede depender más del embalaje o la artesanía de su proceso de producción, que de la tecnología, el personal especializado o la operación en edificios arquitectónicos de firma. 

En la Servucción el usuario de cualquier servicio público siempre espera encontrar en él respuestas, propuestas, soluciones y pistas útiles. En el caso de la biblioteca, soportes y acompañamiento para su vida cultural, social, educativa, vecinal y recreativa. Por tanto, en un tipo ideal weberiano, el equipo de producción de cada bien o servicio cultural que presta, debería ser capaz de diseñar, a partir de competencias profesionales y mediáticas, cada utilidad de manera satisfactoria y darle forma de servicio, en lugar de negarlo, o peor aún, de condenarlo.

En otras palabras, un servicio no es un producto que se manufacture una vez y, que mediante los retoques necesarios, se repita casi infinitamente mientras encuentre usuarios. Esto es, la prestación (que no el servicio en sí), termina cuando el ciudadano, usuario o prosumidor lo usa. Recintos como la Vasconcelos corren el riesgo, pese a los esfuerzos que hace su director, de padecer el mal de los museos del país; el de tener dos visitas en la vida del mexicano, la de cuando eres niño y la de cuando eres padre. Y es que la peor la gestión de un recinto cultural como este, es intentar hacerlo pertinente y necesario en el ecosistema del nuevo consumo cultural, con mentalidad y actitudes de bibliotecario. ¿Por qué no pensar en una gran pasarela literaria anual que combine moda y literatura? Demasiada osadía para este gobierno claro.

Volviendo al punto. En la Servucción un servicio no es, casi nunca, un sólo servicio, siempre es un conjunto de servicios. Un servicio central (el núcleo) fuerte, pensado y trazado para satisfacer la necesidad comprendida de los destinatarios. El servicio nuclear en este caso es el acceso a la base de la cultura que es el libro, así como la promoción de la lectura. El libro es un bien cultural, un bien físico, que al ser digitalizado pasa a ser un servicio, un servicio prestacional que ofrece el Estado a través de este tipo de instituciones culturales. La pregunta es, qué otros servicios radiales pueden prestar en un marco de aprovechamiento para salir del precariato y sostener su actividad sustancial de una forma más digna. Además de la citada pasarela, se me ocurre otro tipo de Servucción, la de ofrecer el espacio como set de grabación para películas y series; cenas, recepciones etc… con los respectivos controles por supuesto. Creo que deberíamos abrir un poco nuestra mentalidad bibliotecaria. Dicho esto sin desdén de la profesión, antes bien como una de sus cualidades que la hace ser tan seria que vive encorsetada por inercias históricas y normas inoperantes. Debemos aprender que la única ley científica que la historia enseña, es que las cosas cambian, como bien dice el maestro José Álvarez Junco. 


sábado, 11 de mayo de 2019

¡Mira mamá!


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¡Mira mamá!
Carlos Lara G.

Mira mamá, te cuento que el ombliguismo metafísico es ya política pública en el país. 
Seguimos usando carbón y el petróleo sigue y seguirá siendo el futuro de México. 
Mira mamá, el béisbol será el deporte nacional, por Memorándum, no perdón, por Decreto de nuestro presidente. Tendremos además un Tren Maya que pasará por encima de las comunidades, no perdón, por los alrededores del sureste mexicano.
Mira mamá, el programa Pueblos Mágicos ya no existe, tampoco el Instituto Nacional del Emprendedor, es más, ni el Proméxico, esos inventos de políticas neoliberales. México necesita gente que sepa leer y escribir y nada más. Qué es eso de emprendedores e innovadores. Por eso, hemos revivido el programa de las antiguas misiones Vasconcelos ¿Te acuerdas? Además, hemos adoptado un lenguaje agrícola bien padre, para que la gente entienda. Hablamos de semilleros, milpas y así...
Por cierto mamá, tampoco habrá exposiciones de arte internacionales, vamos a exponer a los nuestros, exposiciones y libros de Benito Juárez, de Emiliano Zapata, de Pancho Villa, de José  Revueltas y de mi General Lázaro Cárdenas y asi…
Mira mamá, logramos hacer, por primera vez en la historia de México, en lugar de un Plan Nacional de Desarrollo, un Programa Municipal Nacional; sí! Donde el capítulo de cultura tiene como eje central y estratégico promover la cultura. 
Lo que te quiero decir mamá, es que logramos hacer de la justicia social un gran programa de beneficencia pública bien padre. Por cierto, ya no habrá apoyo a la sociedad civil organizada; bueno habrá excepciones claro, mi fundación solicitó cinco millones de pesos, vamos a ver si no los dan. 
Mira mamá, creo que somos muy felices aquí. Se siente un ambiente muy cálido...




lunes, 5 de diciembre de 2016

Participación en el Seminario Internacinal de Políticas Culturales

¿En la política cultural no todo sigue igual?
FIL 2016: https://www.facebook.com/Reprocultura/?ref=aymt_homepage_panel


Hace unos días publicó el diario Reforma que la Auditoría Superior de la Federación va por 388 mdp de la polémica Estela de Luz. En el marco del recorte presupuestal a la cultura, es un tema relevante debido a que bajo mi punto de vista es peor la corrupción e incapacidad para aplicar el recurso, que los recortes en sí. Sobre esto hablé en la Feria del Libro de Guadalajara en el marco del Seminario Internacional de Políticas Culturales, donde se nos preguntaba por qué en política cultural todo seguía igual: https://www.facebook.com/Reprocultura/?ref=aymt_homepage_panel
La ASF ha iniciado por lo menos cuatro procedimientos resarcitorios para cobrar 388 millones de pesos a la constructora responsable de las obras de la Estela de Luz, ya que recibió pagos injustificados que inflaron el costo del proyecto. La principal acusación es que Prodein realizó un cobro extraordinario de 248 millones de pesos por un supuesto cambio en las características del acero inoxidable para el monumento, cuando en realidad se utilizó el acero previsto originalmente. Como ya mencioné, el título del referido Seminario Internacional de Políticas Culturales fue ¿Por qué todo sigue igual? comencé aclarando que a mí no me lo parece del todo, y lo que hay de cierto en la pregunta se debe a la incapacidad de los agentes culturales y a los intereses creados de los gobernantes, puesto que considero que es más lamentable la corrupción y no saber invertir el recurso disponible, que el recorte presupuestal en sí.

Hagamos un breve repaso

En el CONACULTA de Sari Bermúdez, la denominada Ley Sari, fue encargada a un despacho por poco más de dos millones de pesos. El proyecto terminó en el cesto de basura. En ese mismo sexenio se empeñaron en construir la millonaria Mega Biblioteca Vasconcelos en Buenavista, en el centro del país, en lugar de descentralizar estos servicios como se había propuesto el gobierno de la alternancia. Su costo fue de alrededor de 1,300 millones de pesos. En el CONACULTA de Sergio Vela, el subsector estaba ya sobrediagnosticado, sin embargo, pagó más de dos millones de pesos por estudios duplicados sobre un diagnóstico general de cultura y sobre un sistema de indicadores. Entre los despachos que aparecieron en esta farsa está Solana Consultores y Analítica Consultores, en ambas era socio Fernando Solana, ex Secretario de Educación Pública. (http://archivo.eluniversal.com.mx/cultura/56965.html). Ese mismo año, la FES Acatlán promovió un etiquetado en Cámara de Diputados para la elaboración de un Diagnóstico Nacional de Cultura por más de 7 millones de pesos, que luego de demostrar la incapacidad para realizarlo, Carmen Serra Puche, atrajo el caso a la Dirección General de Proyectos de la UNAM y terminó haciendo un librote inservible, para salir al paso y limpiar el nombre de la universidad. El libro fue titulado Información sobre Cultura en México y es igual de soso que el título.

En el CONACULTA de Consuelo Sáizar se mandó a hacer la Encuesta Nacional de Hábitos y Consumo Cultural, no la hizo INEGI ni COLMEX, no, no, la hizo una empresa sin experiencia en este tipo de estudios, de nombre DAFOE, ligada a Alejandra Sota por más de 7 millones de pesos, y qué decir de la ostentosa Estela de Luz, donde la propia Auditoría Superior de la Federación ha señalado que la falta de coordinación de las instancias que participaron en el Comité Técnico del Fideicomiso, entre ellas la SEP, desembocaron en un incremento en el costo total, que fue de 1,304 millones 917.7 mil pesos. Es más, podemos decir que la Estela de Luz es a Calderón, lo que Biblioteca Vasconcelos a Vicente Fox. Y qué decir del Centro Cultural Elena Garro que, si algo pertinente había señalado la encuesta hecha por DAFOE, era la necesidad de descentralizar, que para eso no se necesita un estudio; acto seguido se impulsó la construcción del Centro Cultural Elena Garro justo en Coyoacán, el punto con mayor oferta cultural del país. En el CONACULTA de la realternancia continuó la inercia y decidió dar 100 millones de pesos a la Academia Mexicana de la Lengua para la compra de su sede ¿Dónde creen? En Coyoacán.

Hablaría también en mi participación en la FIL del caso Jalisco, porque es muestra también de derroche e incapacidad en la gestión cultural. Ejemplo de ello son los Arcos del Milenio, del artista Sebastián, que ofreció al Ayuntamiento de Guadalajara por un costo de 12 millones de pesos y hoy, no solo están inconclusos, pues faltan dos arcos, sino que rebasan los 100 millones de pesos. El Teatro de la Ciudad, es otro proyecto que luego de tres administraciones y tres proyectos distintos, disparó el costo y nunca se terminó; comenzó a utilizarse en obra negra como centro cultural. Después vendría la ocurrencia de que Guadalajara podría tener un Museo Guggenheim, para el cual se invirtieron cerca de tres millones para un estudio de factibilidad, más diez millones etiquetados por la Cámara de Diputados para otro estudio de impacto, que nunca se ejercieron por incapacidad de las autoridades. El museo terminó transformado en otro proyecto que lleva por nombre Museo Barranca de Arte Moderno y Contemporáneo, que en su momento ofrecieron a un despacho internacional de arquitectura, pero que hoy se encuentra en total abandono. Y qué decir de la decisión de la Secretaría de Cultura que se empeña en dar 30 millones de pesos a na empresa privada, realizadora del festival Lollapalooza, sí, en medio del recorte presupuestal. Y qué decir del tan cacareado proyecto Ciudad Creativa Digital, que no solo despertó el apetito de los desarrolladores inmobiliarios, sino que, por incapacidad de los gestores del proyecto, tuvieron que devolver 30 millones de pesos a la Federación porque no supieron invertirlos. Y qué decir del Metrobús Reforma que destrozará el Paseo de la Reforma por capricho de las autoridades de la Ciudad de México que, por un lado, otorga permisos para seguir levantando torres habitacionales y comerciales en la zona, lo cual dispara el problema de la densidad vehicular, y por el otro, propone hacer una línea más del Metrobús que alterará el paisaje artístico e histórico de este bello paseo.    

¿Por qué considero que no todo sigue igual?

Porque hoy la cultura es un tema de Estado ya no de gobierno, porque ha salido adelante la Reforma Cultura: el reconocimiento del derecho a la cultura en la Constitución, la creación de la Secretaría de Cultura, el Reglamento de la Secretaría y la futura Ley de Cultura. Además, por la intervención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el ejercicio del derecho a la cultura, así como de las reformas en materia de Telecomunicaciones, prima hermana de la cultura y por el impacto cultural que traerá la licitación de la Red Compartida que busca conectar a más del 90 % de la población en seis años.  
Conclusión

Ahora bien, si diéramos por hecho que todo sigue igual, sería en parte porque el verdadero problema de las políticas culturales en nuestro país, no es solo el recorte presupuestal, tanto como la corrupción y la gestión cultural basada en el modelo de ocurrencias sucesivas. En tres puntos lo resumiría de la siguiente manera:

1.- Por la corrupción como política pública y forma de gobierno, donde del Gobernador Padrés hasta los hermanos Duarte, hay una gran cantidad de millones por devolver.

2.- Por el cortoplacismo de las acciones de gobierno, orientadas por la ambición política; aquí, de Puebla hasta Morelos Morelos sobran ejemplo.

3.- Por la confusión del desarrollo cultural con el desarrollo inmobiliario. Aquí sí, de Tijuana a Yucatán tenemos el mismo padecimiento

Decía el maestro Jesús Reyes Heroles que lo que resiste apoya, y creo que los analistas, gestores, promotores e investigadores, estamos resistiendo mucho, y no propiamente de la manera que deberíamos.



domingo, 18 de septiembre de 2016

4to. Informe de Gobierno en materia de cultura. El 1er. Informe de la Secretaría de Cultura

En términos generales

En este primer informe de la Secretaría de Cultura y cuarto de la administración federal, lo más sobresaliente es el avance del programa de recuperación de espacios públicos y la digitalización de bienes y servicios culturales. El resto, es una gran descripción de eventos y actividades de todas las dependencias. En el primero de los ejes, orientado a la ampliación del acceso a la cultura como un medio para la formación integral de los ciudadanos, reconoce que el país vive tiempos de cambio y transformaciones. En el segundo, encaminado a situar la cultura entre los servicios básicos brindados a la población para favorecer la cohesión social, describe los beneficios del Programa México, Cultura para la Armonía, por ejemplo, o de las actividades en espacios públicos en zonas detectadas con mayor riesgo o vulnerabilidad, se da cuenta de la integración de niños y jóvenes en agrupaciones y colectivos artísticos para que contribuyan  a promover la cultura en un marco de solidaridad y sentido de pertenencia comunitaria. Destaca la participación de México en las ferias del libro de Frankfurt, del Libro Infantil de Bolonia y de la Feria del Libro de Londres, así como las actividades del año dual México-Alemania. Asimismo, el “Programa de orientación en género y no violencia para una cultura de paz”, que promueve la participación equitativa de las mujeres en actividades culturales.

Lo más relevante del informe

Lo más sobresaliente ha sido el Programa de Rescate de Espacios Públicos, cuyo propósito es vincular acciones culturales para la reapropiación de estos espacios, también mediante cursos y talleres de impulso a la organización social y seguridad comunitaria, prevención de conductas antisociales y de riesgo, violencia y promoción de la equidad de género. En el último de los ejes, que tiene el propósito de dar acceso universal a la cultura mediante la tecnología y el establecimiento de una agenda digital de cultura, acorde a la estrategia nacional, es donde se aprecia otro avance sustancial. Destaca la digitalización de cerca de dos millones de documentos del Museo Nacional de Arte y de los proyectos editoriales publicados desde 2012 del Museo del Palacio de Bellas Artes. La digitalización en la Fonoteca Nacional; la preservación digital del acervo sonoro y su accesibilidad en línea y la digitalización de películas que se encontraban en soporte fílmico. En el campo de la promoción digital de la cultura, subraya el desarrollo del sitio Testimonio Musical de México, que da a conocer nuestra diversidad musical; la “Guía del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos para docentes de primaria” y la creación de plataformas digitales que amplía la oferta de contenidos culturales, tales como la MUSITECA, la plataforma LibrosMéxico.mx, el Atlas de la Lectura en México; el rediseño del Observatorio de la Lectura; la automatización de bibliotecas y la dotación de accesos digitales.

¿Federalismo cultural?

Desde el Primer Informe de Gobierno, la actual administración se empeña en hablar de un Federalismo Cultural, lo cual es impreciso debido a que no existe, en los hechos, tal figura jurídico-administrativa. Además solo da cuenta de la suscripción de Convenios Marco de Colaboración y Coordinación para el Desarrollo Cultural y Artístico con entidades federativas, cuyo propósito es establecer el marco general para la colaboración y coordinación en la ejecución de las acciones orientadas a promover y difundir las expresiones artísticas y culturales de México. Contrario a esto, la propia Secretaría de Cultura viene promoviendo la aprobación de una Ley Reglamentaria de Cultura, y no una Ley General de Cultura, la cual sí daría pie al establecimiento de un Federalismo Cultural.

Estímulos a la creación

Como en todos los informes, se hace especial énfasis en la entrega de estímulos económicos a creadores, a través de los diversos programas, la promoción del fomento al libro y la lectura y el desarrollo de agrupaciones musicales. En el tercero de los ejes, orientado a asegurar condiciones para que la infraestructura cultural permita la difusión de la cultura, destacan trabajos de conservación, restauración, rehabilitación y mantenimiento de inmuebles y recintos culturales, así como el mantenimiento a zonas arqueológicas y museos. La 2da. Edición de la Feria de Pueblos Mágicos encaminada a conservar la herencia histórica y el avance de los programas de profesionalización y capacitación para especialistas y promotores culturales.

Conservación, investigación y producción

En el cuarto eje “proteger y preservar el patrimonio cultural nacional”, destaca la actualización y ejecución de proyectos para la protección, conservación y revitalización de centros históricos inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, así como la rehabilitación y puesta al día de los bienes y zonas culturales del país y elaboración de anteproyectos de declaratorias. Las investigaciones hechas por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la consolidación de la RED de Museos Indígenas en varias entidades. En el quinto eje, dedicado al fomento y desarrollo cultural mediante el apoyo a industrias culturales, se pone énfasis en las becas, estímulos y apoyos a la creación artística, los fondos y estímulos al Efiteatro, Iberescena e Ibermúsicas, así como a la producción y posproducción de proyectos cinematográficos, a través del FOPROCINE y FIDECINE, las cintas apoyadas por el EFICINE y la producción y post producción de largometrajes hecha por Estudios  Churubusco Azteca, así como su promoción por parte del Instituto Mexicano de Cinematografía. En la promoción artesanal, destaca la realización del “XII Festival Omáwari y la implementación del Esquema Integral Productivo para impulsar la independencia económica de los artesanos, considerando el carácter cultural y económico de la actividad. Insisto, si buscamos algo que pueda ser considerado un avance en este informe, lo encontraremos, bajo mi punto de vista, en los ejes 2 y 6, que son los que más abonan al propósito general del programa cultural de este sexenio, que de garantizar un acceso universal a la cultura para el restablecimiento del tejido social.