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domingo, 25 de septiembre de 2016

Carta a Rafael Tovar y de Teresa

Tres son los hechos que nos motivan a hacer llegar por este medio, al titular de la Secretaría de Cultura Rafael Tovar y de Teresa, y a su Director Jurídico, Luis Cacho, una reflexión en voz alta en torno a su pretendida Ley Reglamentaria de Cultura. El primero de ellos, es que según hemos constatado y advertido en los foros de consulta para la elaboración de la Ley de Cultura, particularmente en los realizados en las ciudades de Puebla y México, que la pretensión de la Secretaría de Cultura es impulsar una Ley Reglamentaria de los artículos 4° y 73 de la Constitución, haciendo una interpretación, a nuestro juicio, limitada de lo que es posible hacer hoy, tomando como base las reformas constitucionales de junio de 2011 en materia de derechos humanos; reformas que cambiaron el paradigma constitucional de México en esta materia. Esto nos ha llevado a plantear la necesidad de proponer una Ley General de Cultura y no una Ley Reglamentaria. ¿Cuál es la diferencia? Veamos.
Tomando en consideración lo determinado por nuestra Constitución; que los derechos humanos contenidos en los tratados internacionales ratificados por el Estado mexicano, forman parte integral del bloque de constitucionalidad de los derechos humanos; y considerando también, que nuestra jurisprudencia y la jurisprudencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos es obligatoria para los jueces mexicanos siempre que SEA MÁS FAVORABLE A LA PERSONA, argumentos que en su conjunto constituyen, bajo nuestro punto de vista, el parámetro del control de regularidad constitucional, por lo que proponemos se legisle en materia de cultura bajo estos principios. En otras palabras, pretender regular mediante una Ley Reglamentaria sólo el derecho de acceso a la cultura establecido en el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, resulta a nuestro juicio una propuesta limitada, pues no reconocer que este derecho fundamental es inherente a la dignidad de la persona humana, y que en virtud de su naturaleza de derecho fundamental, debe interpretarse armónicamente con los principios de universalidad, indivisibilidad, interdependencia y progresividad a que se refiere el párrafo tercero del artículo 1º de la Constitución; debiéndose además garantizar tanto su acceso, como su participación sin discriminación alguna y respetando su máxima expresión (tanto en lo individual como en lo colectivo). Es así que la propuesta de Ley Reglamentaria que impulsa la Secretaría de Cultura deja de lado la armonización sistemática de este derecho fundamental con otros, lo que sí garantizaría un acceso pleno a los derechos culturales, al disfrute y al ejercicio de los mismos. Una Ley Reglamentaria representa, creemos, un despropósito de las autoridades culturales con el compromiso y responsabilidad que ostentan, a partir de las citadas reformas constitucionales en materia de derechos humanos. Deja pasar la oportunidad de reconocer en un instrumento legal que el derecho a la cultura se incluye dentro del marco de los derechos fundamentales; de ahí que sostenemos que el Estado, a través de los poderes públicos, debe garantizar y promover la libre emisión, recepción y circulación de los bienes y servicios culturales, tanto en su aspecto individual como elemento esencial de la persona, como en el colectivo y social, dentro del cual está la difusión de múltiples valores, entre los que destacan los históricos, las tradiciones, los populares, las obras de artistas, escritores y científicos, y muchas otras manifestaciones del quehacer humano con carácter formativo de la identidad individual, social y nacional.
Nuevamente, como enfatizamos en los foros de consulta, señalamos que la Constitución se reformó, como bien apunta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, “para incluir expresamente a los derechos reconocidos en los tratados internacionales como parte del catálogo de derechos que gozan de protección constitucional, lo cual se armonizó con la reforma en materia de amparo que reconoció la procedencia del juicio para reparar las posibles violaciones cometidas a dichos derechos”.
Insistimos en que el artículo 1° constitucional exige una interrelación sustantiva de los contenidos constitucionales y tratados internacionales para efectos de reconocer y, por tanto, respetar, proteger, promover y salvaguardar los derechos humanos en cualquier legislación secundaria. Pretender, como sugiere la Secretaría de Cultura, impulsar una Ley Reglamentaria, es desconocer los alcances y beneficios para la protección de los derechos culturales, de nuestro patrimonio cultural, de nuestros artistas y de la actividad cultural en general. Es perder la oportunidad de ofrecer, no sólo a la comunidad cultural, sino a la sociedad en general, verdaderas condiciones de desarrollo humano. La propuesta de la Secretaría de Cultura es corta de miras, pues no dimensiona los propósitos de una Ley General (entiéndase Constitución) ¿Por qué limitarnos a reglamentar sólo un derecho, cuando podemos armonizar de manera interdependiente y progresiva el derecho a la cultura con el resto de derechos fundamentales con los que convive de forma indivisible? Consideramos que es necesaria una Ley General de Cultura que abrace el orden jurídico superior de carácter nacional, integrado por la Constitución, las leyes generales y los tratados.
No concebimos la manera en que la Secretaría de Cultura pretende, a través de una Ley Reglamentaria, simplificar la responsabilidad que comparte con los poderes públicos del Estado, mediante la cacareada transversalidad de la que habla tanto en el Plan Nacional de Desarrollo como en el Programa Nacional de Cultura y Arte, esa responsabilidad de garantizar el derecho fundamental que toda persona tiene de acceder a los bienes y servicios culturales, así como el ejercicio de sus derechos culturales, así como al fomento y defensa del patrimonio cultural. Por cierto, su mal entendido “Federalismo cultural” plasmado en los cuatro informes de gobierno, reduce esta figura jurídico administrativa a la simple firma de convenios marco de colaboración con las entidades federativas. Si verdaderamente queremos establecer un federalismo cultural en el país, debemos impulsar una Ley General de Cultura.
El Secretario de Cultura y el director jurídico de la misma, están obligados a saber que, a partir de las citadas reformas constitucionales en materia de derechos fundamentales, la validez plena de todos y cada uno de los ordenamientos secundarios en la materia, deben ser concebidos de manera armónica y coherente con la Constitución (material y formal). En síntesis, que en este nuevo paradigma constitucional que estamos viviendo en México, la figura de la pirámide jerárquica es ya insuficiente; hoy se requiere pensar el orden jurídico como una red, como bien han apuntado los Ministros de la Corte.
El segundo hecho que nos lleva a escribir estas líneas al Secretario de Cultura y al Director Jurídico de la misma, es que el desarrollo de la denominada Reforma Cultural se ha dado en medio de un proceso enrevesado. El derecho de acceso a la cultura enmarcado en la Constitución, establece la necesidad de aprobar una ley (que aún no tenemos). La Secretaría de Cultura fue aprobada antes que esta ley que no tenemos. El Presupuesto 2017 ha sido entregado a la Cámara de Diputados sin contar con la aprobación del Reglamento de la Secretaría de Cultura. Es verdad que algunas partes de este proceso corresponden al Ejecutivo y otras al Legislativo, pero solo a condición de aceptar que ha llegado el momento de poner orden en el sector cultural. El tercer hecho es el que más nos anima a levantar la voz. En 2009, cuando se aprobó la reforma constitucional que estableció el derecho a la cultura, se nos dijo que era en esos términos o no se aprobaba, aceptamos. En 2015, cuando fue aprobada la Secretaría de Cultura, se nos dijo que era en esos términos o no sería aprobaba. Aceptamos. Hoy, con la Ley de Cultura intentan decirnos que es en los términos de una Ley Reglamentaria o no se aprueba. Sólo que esta vez no nos quedaremos callados.

Carlos Lara G. y José M. Hermosillo

domingo, 18 de septiembre de 2016

4to. Informe de Gobierno en materia de cultura. El 1er. Informe de la Secretaría de Cultura

En términos generales

En este primer informe de la Secretaría de Cultura y cuarto de la administración federal, lo más sobresaliente es el avance del programa de recuperación de espacios públicos y la digitalización de bienes y servicios culturales. El resto, es una gran descripción de eventos y actividades de todas las dependencias. En el primero de los ejes, orientado a la ampliación del acceso a la cultura como un medio para la formación integral de los ciudadanos, reconoce que el país vive tiempos de cambio y transformaciones. En el segundo, encaminado a situar la cultura entre los servicios básicos brindados a la población para favorecer la cohesión social, describe los beneficios del Programa México, Cultura para la Armonía, por ejemplo, o de las actividades en espacios públicos en zonas detectadas con mayor riesgo o vulnerabilidad, se da cuenta de la integración de niños y jóvenes en agrupaciones y colectivos artísticos para que contribuyan  a promover la cultura en un marco de solidaridad y sentido de pertenencia comunitaria. Destaca la participación de México en las ferias del libro de Frankfurt, del Libro Infantil de Bolonia y de la Feria del Libro de Londres, así como las actividades del año dual México-Alemania. Asimismo, el “Programa de orientación en género y no violencia para una cultura de paz”, que promueve la participación equitativa de las mujeres en actividades culturales.

Lo más relevante del informe

Lo más sobresaliente ha sido el Programa de Rescate de Espacios Públicos, cuyo propósito es vincular acciones culturales para la reapropiación de estos espacios, también mediante cursos y talleres de impulso a la organización social y seguridad comunitaria, prevención de conductas antisociales y de riesgo, violencia y promoción de la equidad de género. En el último de los ejes, que tiene el propósito de dar acceso universal a la cultura mediante la tecnología y el establecimiento de una agenda digital de cultura, acorde a la estrategia nacional, es donde se aprecia otro avance sustancial. Destaca la digitalización de cerca de dos millones de documentos del Museo Nacional de Arte y de los proyectos editoriales publicados desde 2012 del Museo del Palacio de Bellas Artes. La digitalización en la Fonoteca Nacional; la preservación digital del acervo sonoro y su accesibilidad en línea y la digitalización de películas que se encontraban en soporte fílmico. En el campo de la promoción digital de la cultura, subraya el desarrollo del sitio Testimonio Musical de México, que da a conocer nuestra diversidad musical; la “Guía del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos para docentes de primaria” y la creación de plataformas digitales que amplía la oferta de contenidos culturales, tales como la MUSITECA, la plataforma LibrosMéxico.mx, el Atlas de la Lectura en México; el rediseño del Observatorio de la Lectura; la automatización de bibliotecas y la dotación de accesos digitales.

¿Federalismo cultural?

Desde el Primer Informe de Gobierno, la actual administración se empeña en hablar de un Federalismo Cultural, lo cual es impreciso debido a que no existe, en los hechos, tal figura jurídico-administrativa. Además solo da cuenta de la suscripción de Convenios Marco de Colaboración y Coordinación para el Desarrollo Cultural y Artístico con entidades federativas, cuyo propósito es establecer el marco general para la colaboración y coordinación en la ejecución de las acciones orientadas a promover y difundir las expresiones artísticas y culturales de México. Contrario a esto, la propia Secretaría de Cultura viene promoviendo la aprobación de una Ley Reglamentaria de Cultura, y no una Ley General de Cultura, la cual sí daría pie al establecimiento de un Federalismo Cultural.

Estímulos a la creación

Como en todos los informes, se hace especial énfasis en la entrega de estímulos económicos a creadores, a través de los diversos programas, la promoción del fomento al libro y la lectura y el desarrollo de agrupaciones musicales. En el tercero de los ejes, orientado a asegurar condiciones para que la infraestructura cultural permita la difusión de la cultura, destacan trabajos de conservación, restauración, rehabilitación y mantenimiento de inmuebles y recintos culturales, así como el mantenimiento a zonas arqueológicas y museos. La 2da. Edición de la Feria de Pueblos Mágicos encaminada a conservar la herencia histórica y el avance de los programas de profesionalización y capacitación para especialistas y promotores culturales.

Conservación, investigación y producción

En el cuarto eje “proteger y preservar el patrimonio cultural nacional”, destaca la actualización y ejecución de proyectos para la protección, conservación y revitalización de centros históricos inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, así como la rehabilitación y puesta al día de los bienes y zonas culturales del país y elaboración de anteproyectos de declaratorias. Las investigaciones hechas por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la consolidación de la RED de Museos Indígenas en varias entidades. En el quinto eje, dedicado al fomento y desarrollo cultural mediante el apoyo a industrias culturales, se pone énfasis en las becas, estímulos y apoyos a la creación artística, los fondos y estímulos al Efiteatro, Iberescena e Ibermúsicas, así como a la producción y posproducción de proyectos cinematográficos, a través del FOPROCINE y FIDECINE, las cintas apoyadas por el EFICINE y la producción y post producción de largometrajes hecha por Estudios  Churubusco Azteca, así como su promoción por parte del Instituto Mexicano de Cinematografía. En la promoción artesanal, destaca la realización del “XII Festival Omáwari y la implementación del Esquema Integral Productivo para impulsar la independencia económica de los artesanos, considerando el carácter cultural y económico de la actividad. Insisto, si buscamos algo que pueda ser considerado un avance en este informe, lo encontraremos, bajo mi punto de vista, en los ejes 2 y 6, que son los que más abonan al propósito general del programa cultural de este sexenio, que de garantizar un acceso universal a la cultura para el restablecimiento del tejido social.


lunes, 18 de agosto de 2014

La reforma cultural del subsector cultura

                             http://www.cronicajalisco.com/notas/2014/23108.HTML

Hace dos entregas me referí al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes como el hijo bastardo del gobierno; tomé como base de la afirmación la condición jurídica y administrativa de un órgano similar, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Lo mismo hice al describirlo como el hermanastro de la Comisión Nacional del Deporte bajo el mismo razonamiento. No busco difundir una visión acomplejada del subsector cultura, antes bien, hacer un llamado a quienes se asumen dentro de la denominada comunidad cultural a impulsar una reforma integral del ahora subsector.

La aprobación de la reforma educativa replantea el ejercicio de este ámbito de forma complementaria con un derecho hermano, el derecho de acceso a la cultura; la reforma financiera maltrata a los emprendedores, gestores y promotores culturales con nuevos regímenes y esquemas de recaudación; la reforma en telecomunicaciones, si bien ofrece nuevas áreas de oportunidad, no lo hace en las mejores condiciones de igualdad, por lo que el mercado nuevamente se coloca por encima del Estado, y si no, considérese la reforma energética, “sector estratégico” que fuera la última trinchera de nuestro nacionalismo. Pues bien, aprobadas dichas reformas cabe preguntarse por la reforma cultural, que proporcione mejores herramientas al sector cultural para que desarrolle sus bondades y pueda garantizar de mejor forma el acceso a los bienes y servicios culturales a los ciudadanos, en su calidad de ciudadanos, de usuarios y consumidores. Lo anterior, a través de una Secretaría de Cultura, o bien, de la generación de un estatus jurídico al actual Conaculta mediante una ley reglamentaria. De una Ley General de Cultura que establezca los tramos de competencia y responsabilidad entre la Federación, entidades federativas y municipios en la materia; de una Ley de Acceso a Bienes y Servicios Culturales en los términos del artículo 4 to., constitucional. Es tiempo ya de que los principales partidos políticos representados en el Poder Legislativo y el propio titular del Poder Ejecutivo, cumplan lo que tanto han prometido. Es tiempo ya de que el titular del Conaculta diga por qué ha descartado la creación de una Secretaría de Cultura y en qué consiste el “fortalecimiento de la institución” que propone. Es tiempo ya de solicitar una reforma cultural.

domingo, 17 de agosto de 2014

CONACULTA, el hijo bastardo del gobierno

                                                                       http://www.cronicajalisco.com/notas/2014/22028.html

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la Comisión Nacional del Deporte y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes tienen muchas cosas en común. Pero es su desigual apoyo jurídico, administrativo y presupuestal dentro de las políticas públicas, lo que hace ver al último como una especie de hijo bastardo. En esta primera entrega hablaré del Conacyt, consejo creado por el Congreso de la Unión en 1970, como organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, perteneciente al sector educativo, con personalidad jurídica y patrimonio propio. Encargado de la política científica y tecnológica del país, desde su creación ha contado con una Ley de Ciencia y Tecnología, una Ley Orgánica, una reforma a la Ley del Impuesto Sobre la Renta en materia de incentivos fiscales; un Foro Consultivo Científico y Tecnológico, integrado por destacadas personalidades del sector científico, tecnológico y académico del país; un Comité Intersecretarial para la integración del presupuesto federal, y un Consejo General de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico. Como entidad no sectorizada dependiente del Ejecutivo, tiene funciones de coordinación sectorial y es administrador de un ramo presupuestal por un acuerdo de la Comisión Nacional Hacendaria. Asimismo, de una Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología que coordina acciones entre las entidades federativas. En este sexenio el Presidente de la República abrió un área sobre ciencia y tecnología en la presidencia, y más recientemente un par de reformas a la Ley Orgánica del Consejo, orientadas a garantizar el acceso abierto a la información científica que sea generada con fondos públicos. La reforma establece la creación de redes nacionales de grupos especializados y centros de investigación para la difusión y promoción de dichos contenidos. Como se ve, e independientemente de sus carencias actuales, el Conacyt tiene para defenderse con este sistemático apoyo gubernamental. En conclusión, la forma en que el gobierno da preferencia a la ciencia y la tecnología por encima de la cultura, es semejante, siguiendo la paradoja que da título a la entrega, a la del padre que manifiesta mayor interés por el hijo que estudia robótica, que por el que estudia arte o humanidades.