viernes, 13 de septiembre de 2019

Los espacios culturales independientes, en medio de un solucionismo populista




Carlos Lara G.


En la Ciudad de México existen seis leyes relacionadas con la actividad cultural, en dos de ellas, la de espectáculos públicos y la de fomento a la cultura, podría establecerse un capítulo para enmarcar los denominados Centros Culturales Independientes, pero no, la legisladora Gaby Osorio quiere una Ley. Desde hace algunos años, un grupo de legisladores viene impulsando la creencia de que sus ideas deben ser plasmadas en la Constitución, por estar inspiradas en la necesidad del pueblo, y no admiten otro ordenamiento. Creen que es con leyes como se deben solucionar los problemas, y no admiten diagnósticos. Apuestan por la realización de foros en los que avivan la urgente necesidad de aprobar sus ideas. Estos ejercicios plebiscitarios están bien, pero estarían mejor si tuvieran diagnósticos y análisis sobre su pertinencia. Ahí tienen la Constitución de la ciudad, acabó siendo un catálogo de reivindicaciones, por este tipo de ejercicios y ocurrencias.
Entiendo que una de las principales razones por las cuales desean hacer una ley de espacios alternativos o independientes (aún no se ponen de acuerdo en cual de los dos términos quedaría), es que la burocracia existente los asfixia y no les deja operar, vamos, les da un trato de bar, cantina, centro de espectáculos etc. Sin embargo, están creando otra burocracia sin darse cuenta. Veamos, de las seis leyes existentes en la Ciudad de México relacionadas con la actividad cultura, dos de ellas pueden abrazar un capítulo con esta propuesta ¿Para qué crear una séptima ley? Plantean además crear una ventanilla única de atención ¿Sabrán que eso es discriminatorio? Pretenden también solicitar una carta de buena conducta vecinal a estos establecimientos ¿Saben lo engorroso que es esto? Y el colmo, proponen la creación de un consejo consultivo…Insisto, condenan la actual burocracia, pero generan otra.
Uno de los principales problemas es el conceptual y no es menor, no saben cómo denominar a estos espacios, si independientes o alternativos. Hasta donde sé, hay un común denominador en ambas denominaciones, y es que no solo esperan el reconocimiento de su existencia con esta suerte de acta de nacimiento que proponen, con la venia de los vecinos y del consejo, sino también apoyos económicos. Es verdad que no existe una licencia específica ¿Por qué no trabajar en ello? Quienes optan por denominarlos espacios independientes, albergando la idea al mismo tiempo de obtener apoyos económicos del gobierno, es como la paradoja del hijo que va de independiente, pero desayuna, come y cena en casa de los padres. Bajo mi punto de vista, deberían considerar que una ley es de observancia general, y este marco podría beneficiar a unos establecimientos más que a otros, ya por sus características, metros cuadrados etc… como por su actividad. Estos denominados ECI, por lo que he podido observar en artículos y estudios de algunos colegas, están en aproximadamente siete alcaldías, no en toda la ciudad. Por lo tanto, su creación y regulación, podría hacerse desde cada una de las alcaldías donde se encuentran. Sí, un reglamento diputada Osorio. Pero no, habrá de hacerse una ley más, para que se vea el tamaño del compromiso con este sector. Vaya forma de legislar, diría Porfirio.


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