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miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿Por qué los creadores no tenemos una estrella en la frente?

Carlos Lara G. y José Manuel Hermosillo
Hemos solicitado a algunos colegas nos ayuden a entender por qué sería pertinente copiar a Argentina la Ley de Centros Culturales Independientes que viene proponiendo la diputada Gaby Osorio. Sí ya sabemos, no es igual que la de Argentina, dicen, pues ya solo faltaba. Lo que algunos nos han mencionado son aspectos ideológicos y compromisos sectoriales que estorban más que ayudanNos resulta aún más sorprendente el desconocimiento de la Constitución de la Cdmx por parte de los asesores de la diputada, quienes interpretan de forma errónea la regulación y trato que deben tener estos espacios, así como la competencia por parte de las alcaldías para regular esta actividad económica cultural, desde su mayoría de edad. 
En una ocasión Víctor Hugo Rascón Banda, en una reunión en Cámara de Diputados, decía que debía haber un esquema mediante el cual Hacienda le pagara las casetas de cobro de sus idas a Tepoztlán, porque allá era donde ejercía su oficio. Bajo esta lógica ¿Podríamos esperar que el gobierno nos pagara las casetas o boletos de avión a Los Cabos, que es donde nos gustaría ejercer el nuestro? Pues no, esto depende de la manera en que cada quien esté dado de alta ante la dependencia, nosotros mismos las reportamos a Hacienda como gasto, pero no por ser creadores, poetas, artistas, gestores o agentes culturales, con un estudio u oficina en un determinado lugar, ni mucho menos por ejercer una actividad que consideramos el centro del universo, sino porque nuestra actividad profesional prevé este tipo de gastos dentro de nuestros servicios profesionales. Estamos de acuerdo en que las actividades culturales son parte de las actividades prioritarias que debe promover el Estado, mediante estímulos y exenciones a la actividad económica cultural, como bien señala nuestra Carta Magna. Veamos cuáles y desde dónde se pueden ofrecerFulanizar una ley no nos parece desde luego la mejor opción. La misma Constitución de la Cdmx prevé la construcción de espacios colectivos, de autogestión, independientes y comunitarios de arte y cultura, para los cuales demanda contar con una regulación específica para el fortalecimiento y desarrollo de sus actividades, regulación específica en la que también considera la promoción de una contribución del sector de organizaciones no lucrativas al crecimiento económico y al desarrollo de la sociedad.  
El peatón, ese popular poema de Jaime Sabines, resulta acertado en esta suerte de sentimiento de pertenencia que suele aflorar en los emprendedores y creadores culturales, pues luego de asimilar que es un gran poeta, dice, o cuando menos un buen poeta, o un poeta decente y valioso, inflama su pecho de orgullo termina asumiendo que es un gran poeta; pero, al salir a la calle y llegar a casa, cae en la cuenta de que nadie advierte su condición de poeta, contrariado se pregunta ¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o un resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas? Se enfrenta pues, a la cotidianeidad y se convence de que es ante todo, un peatón. 
En nuestra opinión, el Estado debe ser subsidiario, y no matar la iniciativa de las personas y asociaciones supliendo sus actividades y responsabilidades. Existen actividades y esfuerzos ciudadanos que merecen ser apoyados de forma subsidiaria, generando condiciones políticas, jurídicas e institucionales, tales como los subsidios, estímulos y exenciones fiscales. En el caso que nos ocupa, es necesario generar condiciones para que las actividades artísticas y culturales que realizan dichos espacios, puedan operar y sumarse al desarrollo económico, social y cultural de la ciudad y del país. Podrían ser estímulos y exenciones temporales que favorezcan el emprendurismonuestro modelo actual de competencia económica determina la forma y el trato fiscal en que deberán materializarse dichos apoyos. Se trata de ofrecer un trampolín y no un sofá, a manera de impulso y no de subsidio a fondo perdido por el solo hecho de ser artísticos y culturales.
Esa manera de autosegregarnos y pintarnos de color naranja, a lo Colombia, de solicitar seguridad social para artistasa lo María Rojo, de impulsar iniciativas tan ajenas como la brasileña del Vale Cultura, o la ocurrencia argentina del día del gestor cultural y las leyes de espacios culturales independientes o alternativos, plantean más problemas que soluciones, porque se hacen sin observar tres cosas: nuestro marco jurídico, nuestro modelo de competencia económica y su esquema fiscal integral. De Francia ya nos vinieron hace años con el 1% del PIB la cultura, la excepción cultural y la ley de mecenazgode España con el peso en taquillade Brasil con el vale cultura y la acupuntura antropológica de Giberto Gil, de Colombia con la cultura ciudadana de Antanas Mockus (y de la mano del BID, con la economía naranja, el presupuesto naranja, la ley naranja y la cumbre naranja)Las políticas culturales son contextuales, como bien señala Alfons Martinell. Debemos ser más auténticos y creativos, pero ante todo, estar dispuestos a entender el marco jurídico mexicano, su modelo de competencia económica y su esquema fiscal para que no haya desilusionadosLo legisladores y sus asesores deberían saber esto e incorporar de forma ordenada la actividad económica cultural al sector estratégico de nuestra economía. No hacerlo, y fomentar por el contrario el pensamiento mágico, hace creer a la gente que existen derechos como el derecho a la movilidad (cuando este derecho es al libre tránsito), y de este falso derecho a la movilidad desprenden otros como el derecho a la ciudad etc... Es mejor llamar las cosas por su nombre y entender las tendencias señaladas en su contexto cultural, en su marco normativo y a partir del régimen fiscal establecido. Tarea de agentes culturales comprometidos con estos temas, porque de este tipo de legisladores ya no esperamos mucho.
Compartimos una base desde la cual partir. El artículo 28 constitucional, entre otros, establece que se podrán otorgar subsidios a actividades prioritarias, cuando sean generales. Esto es, que sea a toda actividad artística y cultural, de carácter temporal y que no afecten sustancialmente las finanzas de la Nación. El Estado vigilará, dice, su aplicación y evaluará los resultados
Por su parte la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha señalado que, de la interpretación armónica y sistemática de los artículo 4º y 28 de la Constitución, así como de diversas disposiciones internacionales, existe una clara protección a los autores y artistas en relación con su obra, atendiendo a la especial naturaleza de esta, ya que se trata de la elaboración de carácter creativo que evidentemente es diferente a la producción de bienes y servicios de consumo regular. Esto es, hablamos de una actividad económica cultural, prioritaria, para la cual el Estado debe promover condiciones de desarrollo y no solo puntos de encuentro entre colegas, artistas, creadores y emprendedoresNecesitamos comenzar a pensar más como peatones en este proceso, y no solo como poetas. 

La obra que ilustra este artículo, es del artista español José Antonio Cepeda 

miércoles, 22 de agosto de 2018

El ocio digital y la economía naranja. Del ocio al negocio

El ocio digital y la economía naranja. Del ocio al negocio 

Carlos Lara G.

Hace aproximadamente ocho años, el gobierno español decidió declarar los videojuegos como Bien Cultural, esto luego de que España vivía una penosa fuga de cerebros, que terminaba por vender su Mindware en Estados Unidos para después convertirse en consumidor de lo que en realidad producía. Es verdad que sigue habiendo fuga de cerebros, pero algo ha logrado esta política pública, y es contener dicho fenómeno y robustecer su mercado dentro y fuera de sus fronteras. Hoy está en la cresta de la ola de esta industria. Encontró y supo aprovechar este importante nicho en el mercado mundial. 

El día de hoy, el diario El País, publica una nota del periodista Ángel Luís Sucasas, titulada  “España en la cima del videojuego”. Lo hace al reseñar el inicio de Gamescom, la feria de electrónica y consumo interactivo en el mundo, con alrededor de 350 000 asistentes. En este marco, el Ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, representante de España como país invitado a la décima edición de Gamescom, dijo que los videojuegos son impulsores de valores e ideas, igual que las películas y los libros para apoyar el ocio digital como manifestación cultural.

Otra de las novedades es la aparición de Amazon en este lucrativo campo interactivo, luego de adquirir Twitch, un popular canal de streaming de videojuegos. Pero Netflix no se quiere quedar atrás, por Ángel Luis Sucasas, sabemos que, hace un par de meses anunciaba una vacante para un profesional del videojuego con gran experiencia que asumiera el tender puentes con estudios del sector para trasladar sus propiedades intelectuales al ruedo interactivo. La oferta laboral ya no está disponible. Lo veremos pronto pues en este terreno, seguramente. 

Véase la nota completa de Ángel Luis Sucasas en:



En Colombia, por allá de 2004 comenzaba a realizar estudios sobre la aportación del Café al PIB nacional, estudios que lograron poner a este sector en el centro de la agenda política y atraer más recursos. Posteriormente comenzó a hacerlo con las denominadas industrias culturales (Economía Naranja la laman ahora). Es verdad que ha destacado en este sector a nivel continental. Hoy tiene un presidente que sabe del tema, que ha escrito un libro con el economista Felipe Buitrago en 2013 titulado La Economía Naranja, sobre las oportunidades de América Latina para monetizar sus industrias culturales. Es un joven presidente que desea llevar a Colombia por este sendero. El pasado mes de junio el periodista Andrés Oppenheimer publicó un artículo en El Nuevo Herald, en el que narró la entrevista a Iván Duque. Señala que una de las cosas que más le llamó la atención de Iván Duque, fue su propuesta de convertir las actividades culturales de su país en una de sus grandes industrias de exportación. En el citado libro, los participantes demuestran que las industrias culturales han crecido exponencialmente en todo el mundo, pero América Latina —a pesar de sus talentos— solo representa el 1.7 por ciento del comercio mundial de bienes y servicios culturales.
Debo decir que en lo personal,, al igual que Oppenheimer, me agrada la idea de Duque de convertir a Colombia -el país de Gabriel García Márquez, Fernando Botero, Shakira y Juanes– en un gran exportador de bienes y servicios culturales.
Véase el artículo de Andrés Oppenheimer en el siguiente link: https://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article213103464.html


Un reporte reciente de la Revista Portafolio de Colombia, destaca que las Industrias culturales le aportan más al PIB del país que el café. De acuerdo con la Cuenta Satélite de Cultura del Dane (La entidad responsable de la planeación, levantamiento, procesamiento, análisis y difusión de las estadísticas oficiales de Colombia), de 2005 a 2017 la participación promedio en la economía fue del 1,1%. En 2016 movió 6,2 billones de pesos. Las actividades económicas derivadas de la generación de contenidos, que dependen del talento humano y que se protegen bajo la impronta de los derechos de autor, se denominan industrias culturales.
Véase el reporte de la Revista Portafolio del mes de agosto 2018 “‘Industrias culturales le aportan más al PIB del país que el café”. Disponible en: http://m.portafolio.co/negocios/industrias-culturales-le-aportan-mas-al-pib-del-pais-que-el-cafe-520236

Y qué decir de India, que en lugar de alimentar el miedo a lo distinto, encontró su vocación en el desarrollo del software, o Islandia, que después del colapso financiero de 2008 se subió al vagón de su industria creativa, y que a diferencia del Sur de Europa, donde los recortes presupuestales y el incremento en el pago de los impuestos marcaron al sector cultural, apostó por el sector, a partir, por ejemplo, de la interpretación de encuestas que demostraban que un 70% de los jóvenes se decantaba por la música. 

Es verdad que México tiene su propio régimen fiscal y que también la economía creativa reporta un importante ingreso al PIB, somos un el país líder continental en elementos que constituyen este tipo de economía. La pregunta es ¿Qué hacemos con eso? 

lunes, 20 de agosto de 2018

La mina de oro del entretenimiento en la Creatividad S. A.

¿La verdadera mina de oro del entretenimiento, Creatividad S. A. o Cultura S. A? 

La verdadera mina de oro del entretenimiento; así titula Ediciones El País esta interesante nota del periodista Ángel Luis Sucasas, que muestra cómo la industria del Mindware se va afianzando en el mundo pisando fuerte. 

Parte central de la nota señala:

“El ‘merchandising’, que vale 234.000 millones de euros, mueve en silencio a las grandes firmas de ocio... Hay nuevos actores que se quieren subir al carro de la mercadotecnia. El más poderoso de los nuevos candidatos es Netflix, que este año logró superar por primera vez en valoración en Bolsa precisamente a su gran rival, Disney. El presidente de la compañía, Reed Hastings, confesaba a este periódico un interés en este área de negocio, con series de gran éxito de público como Stranger Things”.

Nota completa: https://elpais.com/economia/2018/08/19/actualidad/1534690193_774848.html?id_externo_rsoc=FB_CC



Para los interesados en el tema de la economía creativa, recomiendo el libro Creatividad S. A. escrito por el genio de Ed Catmull, que se muestra en la portada de esta publicación. En dicho trabajo  relata su experiencia en este mercado, particularmente desde su visión como Presidente de Pixar Animatión y Disney Animation. El libro lleva un subtítulo muy sugerente: "Cómo llevar la inspiración hasta el infinito y más allá". 

Ahora bien, si el lector de esta publicación es un apasionado del tema, te recomiendo leer a Herbert Schiller en su fascinante trabajo Cultura, $. A. La apropiación corporativa de la expresión pública. Aquí encontrarás claves interesantes de cómo comenzó todo esto que hoy denominamos industrias culturales, de los contenidos, de los formatos y de la creatividad en general.  




sábado, 2 de abril de 2011

México es líder en economía creativa


México es líder en economía creativa en América Latina y el número 18 a nivel mundial, según el estudio reciente de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), y el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), titulado Informe sobre la economía creativa 2010.
La Organización de las Naciones Unidas, cabeza de estas organizaciones, destaca el valor de las exportaciones mexicanas relacionadas con la música, los videojuegos, los libros, la televisión, el cine; nuevos medios, imprenta, artes visuales y dramáticas, así como a los servicios creativos. Un mercado creativo que registra 1.3% del mercado mundial. El estudio revela que el valor de nuestras exportaciones en este mercado en 2008 fue de cinco mil 167 millones de dólares, con una tasa de crecimiento anual de 9.1% a partir de 2003 (Véase en http:www.unctad.org/en/docs/ditctab2013_en.prd).
Lo anterior se da, a pesar de que México no cuenta con una política pública que impulse este sector. Si bien se ha avanzado en estudios que nos permiten saber cuántas inversiones atrae el sector, cuántos empleos y exportaciones genera y cómo atrae al turismo, no existe una política integral. Insisto, este primer lugar se da a pesar de que se mantienen por separado los organismos dedicados a las artes, el patrimonio y las culturas populares, a pesar de que como señala García Canclini, el Gobierno mantiene dispersas las actividades de los medios masivos, la regulación de contenidos, los intercambios culturales y comunicacionales con otros países. Y ya no digamos la elaboración de posiciones propias en cultura y telecomunicaciones para participar en organismos internacionales como la UNESCO y la OMC.
Por otro lado, no hay sintonía entre el discurso político y la vida cotidiana, como bien apunta la antropóloga Lourdes Arizpe; entre los programas oficiales y las prácticas culturales; entre la educación en las aulas y la realidad fuera de ellas; entre el pensamiento académico y las discusiones en el Poder Legislativo. Los funcionarios no cesan de decirnos que somos un país megadiverso y rico culturalmente, pero sin muestras de voluntad política. En su momento Sari Bermúdez, a pesar de sus logros en su intención por hacer de la cultura un tema central de la agenda política, no tuvo el apoyo suficiente. Sergio Vela y el mismo Presidente Felipe Calderón han señalado que la cultura es una potente herramienta para el desarrollo, falta ve cómo la potencian dentro de esa peregrina idea de la actual titular del Conaculta, de hacer una política cultural para el siglo XXI. Esperemos que el liderazgo de México en industrias creativas invite al Gobierno a dar coherencia a sus acciones. De lo contrario, estaremos una vez más como decía Efraín González Morfín, queriendo hacer lo imposible en el futuro, sin realizar lo posible en el presente.