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Fraustofobia
Carlos Lara G.
Pareciera que el programa cultural en ciernes del presente sexenio no está siendo dirigido por Alejandra Frausto, sino por Paco Ignacio Taibo desde el FCE, Jesusa Rodríguez desde el Senado y San Juana Martínez desde Notimex. ¿Qué quiero decir? Que son ellos quienes han
estado haciendo frente y llenando el hueco generado por la secretaria y sus asesores, al decidir abandonar el escenario público donde se están dando las discusiones en torno de las acciones culturales. Son ellos, y no ella, quienes se han encargado de fijar, desde su peculiar complejo de minoría
maltratada por el neoliberalismo, las líneas fundacionales del embrionario programa
cultural de la cuatroté.
Existe una máxima
en comunicación social que dice que, el proceso comunicativo no admite vacíos,
por la razón de que son llenados por la opinión pública. A la Secretaria de
Cultura alguien le ha aconsejado hacer uno y grande, lo que ha permitido que
cobren mayor relevancia de lo normal, casos como el limitado presupuesto
asignado a la cultura para este año; el Tren Maya, donde pretenden hacer creer
que un convenio con turismo puede suplir la consulta legal, constitucional y
convencional a que están obligados; la salida de Mario Bellatin, la primera
renuncia de su equipo de trabajo; la dura disminución salarial del
funcionariado cultural; la pobre visión del desarrollo cultural expuesta en ese
intento de Plan Nacional de Desarrollo, donde no se distinguen objetivos de
estrategias; el vergonzoso memorándum presidencial que no permite salidas del
país sin su autorización (medida que al parecer ya se normalizó); el fallido
intento de federalismo, descentralización o como quieran llamar a la ocupación
intermitente de la casona de Tlaxcala; la fallida presentación de Elena
Poniatowska en La Mañanera, los penosos balbuceos del presidente intentando
definir el vocablo cultura; la apropiación indebida de diseños artesanales que hizo
Carolina Herrera; la polémica grabación de una voz atribuida a Frida Kalho, las
torpes declaraciones de la Senadora Jesusa Rodríguez en relación al FONCA; la
prepotencia de la directora del Munal que llama escoria a sus trabajadores, así
como el visceral ataque de San Juana Martínez desde Notimex.
Alguien está mal
asesorando a la Secretaria de Cultura, haciéndole creer que es mejor no aceptar
entrevistas, que no aparezca en medios y lo que es peor, que no asista a
eventos donde puede haber prensa. Es verdad también que desde el politing los mercadólogos sostienen esa
suerte de principio de que el que explica pierde. De acuerdo, cuando no hay una
estrategia es lo más probable, lo estamos viendo. Así las cosas, la secretaria
de cultura está en el peor de los mundos, debido a que no informa ni explica
nada, ofrece el hueco a la opinión pública para que lo llene. Si lo hiciera, si
tuviera una estrategia, la mitad de los problemas antes señalados, serían un
tema más a atender en la agenda de la secretaría, el problema es que no fija
posición de forma adecuada, no ofrece entrevistas de fondo, no acude a medios
de comunicación y lo peor, decide desaparecer y mantenerse lejos de su alcance.
Su desdibujamiento ha generado en el equipo que dirige y en el funcionariado
cultural en general, un desánimo preocupante, pues sienten que no lucen ni las
cosas que se vienen haciendo bien (que las hay), las reuniones regionales, la
reorientación de programas, la priorización de acciones, y es porque no les
permiten informar qué es lo que suplirá todo lo que están desapareciendo… Tiene así un
equipo que está dejando de creer en lo que se está haciendo, que no ve a su líder
defendiendo ese trabajo; y lo peor que puede ver un equipo de trabajo en su
líder, es la pérdida de fe en lo que se hace, la falta de osadía para defender
lo bueno y enfrentar lo malo hasta lograr equilibrar la percepción pública de
sus acciones. Quieren ver a una Secretaria de Cultura, no a una encargada de
despacho. Hay momentos para salir a medios y otros para marcar distancia, una crisis como la que le han generado, hace necesaria su presencia en medios. Ojalá decida tomar todas y cada una de las atribuciones que el cargo
le confiere, para que comience a ser vista como lo que es: la Secretaria de
Cultura. Decía un profesor que hay cargos que hacen a las personas y hay
personas que hacen al cargo. Bajo mi punto de vista, Alejandra Frausto y
quienes le asesoran, no quieren que salga del primer supuesto. Ojalá corrijan,
elaboren una estrategia y superen esta suerte de Fraustofobia, pues en lo
personal, me resisto a creer que lo expresado por Jesusa Rodríguez desde el
Senado y lo hecho por San Juana Martínez desde Notimex, sean parte de las
líneas estratégicas del embrionario programa cultural de la cuatroté.
