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martes, 8 de septiembre de 2020

Un simple y llano jarrón etrusco. Carlos Lara G.


Un jarrón etrusco  
Carlos Lara G.

Los dos únicos atributos que tenía, a decir del presidente (ser víctima e hija de luchadora social), están hoy en el nivel más freático del subsuelo. Llegó al cargo violando la ley; como se hacen las cosas ahora en este gobierno. Rindió protesta en medio de golpes, jaloneos, protestas, descalificaciones y un descarado fraude en la votación. No se podía esperar menos del Senador  Monreal. "Sí, protesto", respondió la hija de, alzando la mano derecha y mostrando en el pecho la foto de su hermano Jesús, víctima de desaparición forzada en 1975. Desde las gradas de prensa, activistas y familiares de víctimas de desaparición gritaban “Vivos los llevaron, vivos los queremos”. Los legisladores de Morena hacían fila para abrazarle y felicitarle.

El presidente se dijo satisfecho por su nombramiento. No por su posible capacidad para desempeñar el cargo, sino porque “ella vivió en carne propia la desaparición de su hermano, y su mamá toda la vida se ha dedicado a eso”. Lo sé, es el argumento más torpe jamás escuchado; pero sí, en el razonamiento mágico y populista de un bisoño, el director del Seguro Social debería ser alguien a quien hayan amputado la pierna equivocada. Es decir, habría que decirle que un león en una cama, tampoco es un camaleón. Ahora, no solo eso, el presidente criticó a quienes cuestionaron su nombramiento diciendo que querían que la Comisión Nacional de Derechos Humanos fuera lo que de hecho ya es ahora: un jarrón etrusco bastante caro. Pero qué se puede esperar de un presidente que ha acudido a la CNDH a presentar queja por un plantón en Michoacán. Es decir, al igual que con la Conapred, no sabe qué es la CNDH. Ese día remató sus declaraciones diciendo: “es un orgullo poder decir que el Estado mexicano ya no es como era antes, el principal violador de los derechos humanos”. No presidente, ahora es peor, es el administrador de violaciones y delitos de todo tipo. 

Indiscernible, como es, solo ha podido ver un cuadro de su amado apóstol Madero en esta crisis de justicia. De sus balbuceos salieron palabras como vandalismo y apóstol de la democracia. A ver, a un presidente alérgico al arte y a la cultura, no se le puede pedir que entienda qué es una intervención o una resignificación orientada a visibilizar la falta de justicia, aunque sí podría entender, con un poco de esfuerzo, que el cuadro de su amado apóstol, es en realidad la metáfora de su tetramorfosis. Representan los datos que no aparecen en su 2do. Informe. Del mísero artista que perdió, no solo la perspectiva del contexto, sino también el atrevimiento de mirarlo con otros ojos, ya se encargan las redes. Ambos deberían hacer el intento de pasar por encima de su vanidad, para ser capaces de ver el injusto contexto. 

Bueno pues, "La hija de", no solo no ha mostrado interés por hacer algo, sino que ha reducido el perfil del personal en la institución, todos por debajo de ella (imagínense el nivel). Su función se reduce a difundir videos e infografías sobre qué son los derechos humanos, así como las efemérides del día. Ha resultado el ser más insensible en la garantía de estos derechos por asumirse como empleada del ejecutivo. Las dos únicas bondades que tenía, según el presidente (víctima e hija de...), no le han servido para tener un poco, un poco de empatía. Renuncie señora. No conoce la institución, no sabe qué hacer, no tiene el perfil ni la voluntad de hacer nada que no sea aplaudir al presidente. Y no olvide una cosa, que la ignorancia no es inocencia. 

De los finos cortes de carne encontrados en la cocina de la dependencia mejor no hablamos. La retratan de cuerpo entero como parte de esa gran fachada cuatroteista. Créame, eso no es plato de buen gusto para nadie.


jueves, 4 de julio de 2019

El Tratado de Mocorito

El Tratado de Mocorito Carlos Lara G.

Reza un dicho que, para que lo bueno se vuelva justo, debe pasar por ser legal. Lo que pretende hacer Paco Ignacio Taibo II desde el Fondo de Cultura Económica (concentrar las actividades de la Dirección General de Publicaciones y la red de librerías Educal bajo el Fondo), es bueno, puede ser justo, pero debe pasar por ser legal. Esto es, debe por lo menos mediar un acuerdo o convenio interinstitucional. La forma patosa en la que actúa el escritor, es digna de un ciego e ignorante feligrés del presidente. Convierte un dicho presidencial en mandato jurídico, como bien dice la periodista Érika P. Bucio, sin sustento legal. Lo eleva a grado de decreto, qué digo decreto, Tratado: el Tratado de Mocorito, López-Müller. Intentando con ello, barnizar de legalidad su ignorancia administrativa y sus ocurrencias.
Algún abogado debería decir al escritor que, una cosa es que el presidente haya manifestado que el FCE debe contar con una nueva misión social, congruente con la intención de su gobierno y favorecer una política que atienda a los propósitos de buscar el bienestar material y el bienestar del alma -No se rían, así lo dijo. Asumiendo la promoción de la lectura como vehículo del fortalecimiento de los valores culturales, morales, espirituales...Pero otra cosa muy diferente es que haya reformado el estatuto del FCE y los documentos fundacionales de la Dirección General de Publicaciones y de  la red de librerías Educal. Lo dicho por el presidente puede ser para Taibo artículo de fe, pero no es un acto jurídico. El problema es que ni él ni el presidente saben lo que es un memorándum. Creen que sirven para derogar reformas como la educativa, es por ello que eleva los deseos presidenciales a nivel de decreto, es más, para ellos lo que pretende hacer Taibo, tiene origen constitucional en el Tratado de Mocorito pactado entre el presidente y su esposa el 27 de febrero en el estado de Sinaloa, Tratado que el citado escritor inmortalizó con aquella célebre frase de “Voy a echar una firma”. 
Por cierto, el pasado 21 de junio, desde las oficinas del FCE, se emitió un comunicado para justificar la decisión discutida y aprobada por las direcciones de la Dirección General de Publicaciones y el Fondo de Cultura Económica, de suspender la edición de libros dictaminados por la anterior administración del programa editorial Tierra Adentro, dependiente de la DGP. La medida no tiene un respaldo jurídico que faculte a titular del FCE a tomar esta decisión, que es de la Secretaría de Cultura. Será la primera de muchas en el sinuoso sendero trazado por el escritor Paco Ignacio Taibo II. 
¿Y a Secretaria de Cultura? Pues sucede que tenía un buen balón (el proyecto de descentralización de la cultura), pero se le atravesó el proyecto Chapultepec y terminó metiéndose un autogol; después tuvo otro gran balón frente a la portería y sin portero, (la voz de Frida), pero saltó un aficionado desde las gradas y desvió el balón a tiro de esquina...Y Ahora que tenía una oportunidad similar, la presentación de un programa insigne (la Estrategia Nacional de Lectura), apareció la antojadiza esposa del presidente, con el Tratado de Mocorito en la mano y le arrebató también ese balón. Por tanto, si me preguntan cual es la situación de la secretaria diría, en términos futboleros, que es como tener a Messi dentro del área; ya no hay nada que hacer. Ella está para ir detrás de otros balones, tales como la reducción del presupuesto, los recortes laborales, el préstamo de Bellas Artes a la Luz del Mundo, la cancelación de programas y fideicomisos, la lentitud en la implementación de acciones y programas etc.
Bueno, seamos positivos, la Estrategia Nacional de Lectura pudo haber caído, en este gobierno de ocurrencias, en las funciones de la Guardia Nacional, ese grupo de élite que tienen haciendo de mandadero de la 4T.